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        Discurso pronunciado por Sarmiento
AL TOMAR POSESION DE SU CARGO DE SOBER. ·. GRAN COMENDADOR Y GRAN MAESTRE DE LA ORDEN DE LA REPUBLICA ARGENTINA PARA EL PERIODO 1882-1885, DONDE ANALIZA LOS PRINCIPIOS DE LA ORDEN.
HH. ·. míos todos:
La tradición salomónica -créese haberse encontrado sus símbolos en los templos egipcios.El ajedrez es tan antiguo. Las fábulas de Esopo lo son igualmente. La Ceneventola parece que es una egipcia novela. Acaso el llamarse Valles los distritos nuestros sea alusivo al Valle del Nilo, pues la Palestina ni Jerusalén sugieren esta idea primordial. El ser esencialmente masones nuestros trabajadores, se aviene mejor con los hábitos del pueblo que construyó las Pirámides y los templos eternos del Egipto, que el muro de Jerusalén en una sola vez en mil años, mientras que los egipcios construyeron edificios durante seis mil años. El templo de Dendora es contemporáneo de los emperadores romanos. Esto no obsta a que los masones extranjeros llamados por Salomón para construir su templo, diesen allí forma regular a los ritos, desde que entraban en contacto hombres de religiones diversas, los adoradores de Jehová y los de Baal y los de Osiris, y desde que yo recuerdo que seguimos el Rito de Achab. Y este es el objeto de nuestra Orden, que así remonta la corriente de los silgos. Un día cuando se hubo borrado en los pueblos arianos y semíticos el recuerdo de su común origen, anterior a las grandes emigraciones del Oriente (que recordamos en nuestras instituciones), los diversos pueblos y naciones se habían dado gobiernos libres o despóticos, adoptado religiones diversas; creándose lenguas distintas; dándose el nombre de naciones, que haciéndose la guerra entre si, pusieron por guardianes de sus fronteras el odio, y por vínculo de unión la conquista con la espada y la tea incendiaria y la destrucción en sus más horribles formas. He aquí la historia humana, tal como ha venido desenvolviéndose. ¿ Había otro medio de unir a las naciones entre sí, sin la sangre derramada, sin la violencia y la destrucción? Si; y eso lo encontraron los fundadores misteriosos de nuestra Orden, que abarca todas las naciones de la tierra. En verdad os digo, hermanos, que si los masones de todo el mundo formásemos la cadena de simpatía con que terminamos nuestras tenidas a fin de trasmitimos los flúidos de amor de hermanos, ceñiríamos la tierra en toda su redondez, como los cables eléctricos circulan la palabra del hombre en segundos, de contínente a continente, a través de los mares. Ved pues la grande misión de la Masonería en la Tierra. Hablan los hombres diversas lenguas y se hizo imposible el contacto entre los de una nación con los de otra, para trasmitirse sus ideas, fraternizar o prestarse mutuo apoyo; y la Masonería inventó signos que construyeron un idioma universal, y un título a la protección del extranjero en tierra extranjera, encontrando desde su llegada una familia, hermanos, patria! Las religiones que parecían destinadas a ser el vinculo de unión entre todos los hijos de un mismo Dios, han degenerado en la manzana de la discordia y llegaron hasta encender hogueras, creyéndose los sacerdotes de cada culto, poseedores de la verdad única, y los verdugos ejecutores de las altas obras, de un Dios de Misericordia. Un católico no podía hablarse con un cuákero; ni éste con un anabaptista, con un mahometano o un judío; y aun en el ánimo de los puritanos perseguidos por su creencia, se despertó en América el rencor y el exclusivismo religioso. Nuestra Orden, para llenar su misión de paz, no impuso una creencia especial ni exigió a sus aprendices que, al pisar las puertas del Templo, abjurasen la religión de sus padres. Se nos ha inculpado que no tenemos religión, que somos deístas cuando más. Es no conocer los santos propósitos de unión entre los hombres. La hermandad humana de que formamos parte, a fin de unir a sus miembros en la caridad y el amor, no les pregunta sino si creemos en un Gran Arquitecto del Universo y en el alma inmortal; porque éstos son los puntos en que todas las religiones están de acuerdo. Es prohibido en nuestra Orden hablar de religión, a fin de que católicos, protestantes, judíos y libre-pensadores estén unidos; pero el nombre del Gran Arquitecto está al frente de todas nuestras prácticas e invocaciones. El objeto de la Masonería es promover en la sociedad la tolerancia recíproca en materia religiosa, y oponerse sin violencia, sin trastornos al predominio y poder que quiera una creencia ejercer sobre las otras, a fin de que todos vivamos en paz. Esta es la gloria de la Masonería. Ella ha difundido la tolerancia religiosa por todo el mundo; ella ha apagado los tizones de las hogueras e inscrito con su ejemplo en las Constituciones de los Estados la máxima, más o menos directamente proclamada, que la conciencia humana no forma, como la vida y la propiedad, asunto para el gobierno general; sus religiones no se mandan, no se imponen a lo que proclaman a toque de tambor. De las diversas formas de gobierno, el Masón prefiere en su pecho a aquella que más se acerca a su ideal de justicia, de igualdad, de tolerancia y de perfección. Pero no derroca gobiernos, ni conspira contra los establecidos, como se ha pretendido, sino que trabaja incesantemente en perfeccionarse a sí misma en la práctica de las virtudes masónicas, para que su ejemplo en la familia, en la sociedad, en el Estado una y mejore al pueblo y lo haga digno y capaz de merecer y conservar su libertad. El Masón propende con todos sus medios a difundir las ideas de tolerancia y de libertad y hacerlas triunfar en la dirección del Estado, por los medios legítimos, a fin de que la paz reine en la tierra y los pueblos sean libres y felices. ¿ Qué otro dogma profesa la Orden Masónica? El que está sobre todos los dogmas de todas las religiones y es el principio que domina las instituciones humanas. El amor a sus semejantes, la protección recíproca, el auxilio al desvalido, aún no siendo masón. de cualquier religión y nación que sea. Esta es la educación que damos al sentimiento de la filantropía, por la práctica diaria de oblar fondos; y esta es la causa de los celos y de la envidia de los que, predicando la caridad, se guardan bien de practicarla ellos mismos como la practicamos nosotros por institutos, por hábito, por convicción al fin; de manera que hacer limosna y ser masón es todo uno. No hacemos simplemente, la caridad. Hacemos el bien. No somos sólo cristianos y católicos, como humanos y podríamos decir con Frinéso.Homo sum et nihil humanum a me alieni puto Somos arquitectos y construimos la sociedad humana bajo el plan del Gran Arquitecto que hizo iguales a todos sus hijos, reparando las ruinas, poniendo cada piedra en su lugar. Para ello nos ejercitamos prácticamente en el ejercicio de las virtudes masónicas. Las primeras que se inculcan al aprendiz que solicita ser iniciado en los Misterios de nuestra Orden, es que guardará el secreto de cuanto oyere, viere y experimentare dentro del Templo y relativo a la Orden Masónica, sin que jamás los profanos penetren sus misterios o conozcan sin iniciarse primero sus objetivos. Esta es la virtud de hombres maduros, serios, responsables. Dicen que no la poseen las mujeres ni los niños y por eso están excluidas de nuestra Orden. El secreto gana las batallas, asegura la buena dirección de los negocios, cuando se tienen enemigos implacables, envidiosos o rivales; y os ordeno hermanos, en virtud de los supremos poderes que me habéis conferido, que hagáis de manera que vuestra almohada ignore lo que pasa esta noche en esta solemne tenida; y vuestra mano izquierda no sepa mañana ni nunca, que la derecha ha jurado guardar el secreto masónico. Los diarios denunciarán mañana si hay malos masones en este ~ o lobos rapaces que se han introducido en el Templo bajo la piel de corderos! La primera virtud que se enseña al aprendiz es la humildad, presentándose desnudo y andrajoso a fin de que afronte todo orgullo. La segunda, la obediencia a sus jefes, que debe ser absoluta en la práctica, aunque le esté abierto el camino para hacer que se enderece lo que a su juicio va torcido; toda vez que el Venerable que preside la Logia, pregunta si hay algún hermano que quiera tomar la palabra. Somos, pues, una república que se da sus propias leyes, que se administra por sus propios funcionarios electos, responables de todos sus actos a la Logia e inspirados por el sentimiento de los deberes masónicos. La otra virtud es ser equitativo en sus tratos, y a sus hermanos masones no pedirles sino el valor de lo que se les vende, compatible con una moderada ganancia. La virtud que se encarece al Grado superior es la de.... Pero Hermanos, están aquí presentes los Aprendices aun no iniciados en los altos misterios de la Orden que no deben serle conocidos sino cuando su virtud, discreción v práctica en los primeros Grados los haya hecho acreedores a más altos ascensos; pues en nuestra Orden las altas y suprema decoraciones son reservadas al mérito, a los grandes servicios y a la virtud. Baste decirnos, hermanos, que he conocido Masones que habían llegado por la práctica a ser verdaderos santos, y cuya suprema y última aspiración era llegar a la perfección masónicas como una coronación gloriosa de una vida sin tacha empleada en el servicio de la humanidad. No os negaré que en todos los países los hombres de influjo, a veces poderosos de la tierra, a veces los que se sientan en las gradas de los tronos, son llamados a presidir a estas selectas sociedades. Pero a todos, grandes y pequeños, liga el sentimiento que expresamos aún al saludarnos, al dar una orden o recibirla, etc., que estamos prontos al sacrificio de la vida, a inmolarnos cada uno por todos; a apoyar todos a cada uno en el triunfo de los fines de la Masonería; y a la prosperidad de la Orden en toda la redondez del orbe. Una forma nueva toma en nuestra época la filantropía, que es nuestro móvil el amor al hombre; y es preparar al que nace a entrar en la vida, con los elementos indispensables para la lucha por la existencia. ¡La Eternidad! Para ser libre, particularmente, para que la sociedad a que pertenece lo sea, para que todos los pueblos marchen por el sendero que les trazó el Supremo Arquitecto, dando reglas y leyes a todo lo creado; el hombre debe adquirir parte al menos de los conocimientos que una generación trasmite a otra y armarse de los medios de seguir la obra de la redención de la humanidad por el trabajo y por las instituciones. Debemos, pues, educar a nuestros hijos; y como Masones, trabajar para que la ignorancia de los de otros y de sus hijos no dañe a los nuestros, ni a nosotros; porque la ignorancia es el instrumento del despotismo y del fanatismo. Hacer que no haya un ignorante en una nación, es el objeto y fin que han alcanzado muchos en la tierra. Obtenerlo en nuestro país será el blanco de los trabajos de todos los hermanos en todo este Grande Oriente y en sus diversos Valles. Propender, pues, a que esta convicción general se difunda entre los profanos. Días de prueba nos aguardan, y ya se preparan los adversarios de la libertad del pensamiento a dirigir la educación por senderos tortuosos, ya que no pueden apagar la antorcha que luce sobre nuestras cabezas Trabajemos por traer la educación al buen camino; pero oíd mis palabras oh! hermanos: la de los Masones es una aspiración al bien, sin violencia, sin perturbar el orden público, sin defender ni atacar creencias religiosas porque precisamente el masón no las profesa sino hasta el reconocimiento de un Gran Arquitecto y la inmortalidad del alma, para que quepan en el seno de la Orden todos los cultos y se reúnan en sus templos todos los que adoran al Ser Supremo de alguna manera. No hay escuelas masónicas, aunque podemos construir edificios para que se funden escuelas, a que asistan todos los niños necesitados de un alma educada, y de un corazón sano. Y este es el caso de dirigir la palabra a nuestros hermanos nacidos en otros países, y con familias en éste. Así como en este templo masónico somos todos de este Gran Oriente y de este Valle de Buenos Aires, así el niño forma parte de una sociedad de todos los niños cuando se trata de educación. Un día tendremos un edificio de Escuela en cada manzana porque en sus cuatro frentes hay más niños que los que caben en un salón. ¿ Querríais mandar el hijo de inglés a diez cuadras de distancia, el de alemán a veinte, el de español, el de francés, etc., etc.? ¿ Cuántos gastos, cuántos edificios, cuántos maestros? ¿Y los pobres de cada lengua o nación, quién los educa? ¿ Queréis encargaros de ellos? Esta razón de economía ha creado el sistema de Escuelas Comunes; y cuando las tengamos de barrio, los padres de familia del barrio que tiene su escuela propia a una cuadra de la puerta de su casa, nombrarán de entre ellos los guardianes, los inspectores, las comisiones para que cuiden de la educación de sus propíos hijos; y siendo dos tercios el número de niños en las escuelas, cuyos padres son de origen extranjero todos. Habiendo, pues, aceptado, Venerables Maestros aquí presentes, el alto honor y sublime encargo del Soberano Gran Comendador y Gr. ·.Maestro de la Orden, por votación del Pueblo Masónico de este G. ·.Or. ·. de la República Argentina, según los Ritos Confederados; y en uso de la autoridad aneja a tal G. ·.Maestro sobre dicho nombramiento y exaltación. A los Secretarios Generales de la Ord. ·. Mas. ·. me confieren. Ordeno y mando: A todos los presentes guardar el secreto masónico sobre dicho nomhramiento y exaltación. A los Secretarios que extiendan planchas al Gr. ·.Maestre General de la Orden en el Valle de Boston - Gr. ·.Or. ·. de Massachusets, Estados Unidos, como asimismo a los Grandes y Supremos Consejos de todos los Orientes de nuestra Amistad y correspondencia. Atodos los Venerables de los otros Valles de esta República, dándoles aviso de dicha elección y aceptación, con igual encarecimiento de guardar el secreto masónico, y a los Venerables presentes aquí o Delegados de las diversas Logias de este Valle de Buenos Aires, para que convoquen a una tenida especial e informen a los HHer. ·. que no hubieren concurrido a la general de lo ocurrido en ella, a fin de que de todos sea conocido dicho nombramiento y el espíritu mas. ·., en que fué aceptado, para que todos los masones pongan mano a la obra"
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Héctor E. Flores
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