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Viendo las cosas como son

por el Ven. Nyanaponika Thera

Si contemplamos aunque sea sólo un pequeño sector de la amplia extensión de la vida, nos encontraremos con una variedad de formas vivientes tan tremenda que desafía su descripción. Sin embargo pueden distinguirse tres rasgos básicos que son comunes a todo lo que tiene existencia animada, desde el microbio al hombre, desde las sensaciones más sencillas a las ideas y pensamientos de un genio creativo:

Esos tres hechos básicos fueron encontrados y formulados por vez primera por el Buddha que fue justamente llamado el "Conocedor del Mundo". En la terminología buddhista son designados como las tres características (las tres marcas o signos invariables) que surgen al ser, las "signatas" estampadas sobre el propio rostro de la vida.

De las tres, la primera y la tercera se aplican directamente tanto a la existencia inanimada como a la animada porque cada entidad concreta está, por su propia naturaleza, sometida a cambio y desprovista de sustancia. La segunda característica, el sufrimiento, es naturalmente una experiencia exclusiva de los seres animados. Pero el Buddha aplica la característica de sufrimiento a todas las cosas condicionadas, en el sentido de que para los seres vivos todo lo condicionado es una causa potencial de sufrimiento experimentado y de todo punto algo incapaz de procurar satisfacción duradera. Por esa razón las tres son circunstancias universales que se dan incluso en lo que está por encima y lo que está por debajo de nuestro alcance normal de percepción.

El Buddha enseña que la vida sólo puede ser entendida correctamente si son comprendidos esos tres hechos básicos. Y esa comprensión o entendimiento tiene que tener lugar no sólo de modo lógico sino en confrontación con la propia experiencia de cada uno de nosotros. Sabiduría interior, que es el definitivo factor liberador en el Buddhismo, consiste justamente en esta comprensión experimental de las tres características cuando son aplicadas al propio proceso corporal y mental y se hace más profunda y madurada con la meditación.

Ver las cosas como son realmente significa, pues, verlas a la luz de esas tres características. No verlas de esta forma, o engañarse a sí mismo sobre su realidad y alcance de su aplicación, es la característica que define la ignorancia y la ignorancia es en sí misma una potente causa de sufrimiento, que teje la red en la que el hombre está preso -la red de las falsas esperanzas, de deseos faltos de realismo y dañinos, de ideologías engañosas y de valores y objetivos pervertidos.

Ignorar o distorsionar esos tres hechos básicos conduce definitivamente a la frustración, al desengaño y a la desesperación. Pero si aprendemos a ver a través de las apariencias engañosas y discernimos las tres características, esto nos procurará inmensos beneficios tanto en nuestra vida cotidiana como en nuestra búsqueda espiritual. A nivel mundano, la clara comprensión de la transitoriedad, sufrimiento y no yo nos traerá una visión de la vida más sana. Nos liberará de expectativas irrealistas, reforzará la valiente aceptación del sufrimiento y el fracaso y nos protegerá contra el señuelo de presunciones y creencias engañosas. En nuestra búsqueda de lo supramundano, la comprensión de estas tres características será indispensable. La experiencia meditativa de todos los fenómenos como inseparables de estas tres características aflojará y, finalmente, cortará los lazos que nos unen a una existencia que imaginamos, falsamente, está llamada a ser duradera, placentera y sustancial. Todas las cosas, internas o externas, serán vistas con mayor claridad en su verdadera naturaleza: constantemente cambiantes, enlazadas con el sufrimiento y lo insustancial, sin un alma eterna o esencia perdurable. Al ver las cosas así nos libraremos cada vez más de nuestras ataduras, lo cual nos traerá la liberación de nuestros anhelos egoístas para culminar en el nibbana, es decir, en la liberación final del sufrimiento.

Acerca del Autor

El Venerable Nyanaponika Thera nació en Alemania en 1901 y se ordenó monje buddhista en Sri Lanka en 1936, siendo discípulo del gran maestro y erudito Nyanatiloka. Fundador e investigador de la Buddhist Publication Society de Sri Lanka, es uno de los más grandes especialistas contemporáneos en Satipatthana Sutta y meditación.

Nyanaponika Thera en "La Senda de Buda"; Planeta, Barcelona, 1994.